Mandalay: ¿Ir o no ir?

Mandalay es uno de los destinos más importantes de Myanmar. Es la segunda ciudad más grande, la antigua capital del reino y el corazón cultural del país. 

Muchos viajeros suelen viajar a Mandalay solamente durante el día como excursión o incluso deciden dejarla de lado y no visitarla. Nosotros recomendamos como mínimo pasar 2 días en la ciudad para poder conocer más sobre la cultura e historia birmana, así como también visitar los alrededores.

¿Qué ver en Mandalay?

Palacio de Mandalay

Construido por la última monarquía birmana en 1850, el Palacio de Mandalay sorprende por su gran tamaño. Aunque fuimos hasta allí en bicicleta, no nos permitieron ingresar con ellas y tuvimos que dejarlas en la entrada junto con nuestros pasaportes (necesarios para ingresar). Desde la entrada hasta el palacio, hay unos 15 minutos caminando.

Para visitar los sitios turísticos de Mandalay, es necesario contar con una entrada. Esta entrada tiene un valor de 10.000 Kyats (alrededor de 7 USD) y te permite acceder a 5 pagodas o museos. Puede comprarse en cualquier punto de interés turístico y es imprescindible guardarla bien, sobretodo si se van a estar varios días en la ciudad.

El Palacio de Mandalay fue reconstruido en 1989 tras haber sido destruido a causa de los bombardeos de la segunda guerra mundial y los incendios ocasionados durante la ocupación inglesa. Todas las estructuras que vemos hoy en día son réplicas y reconstrucciones.

El lugar es ideal para caminar. Nosotros recorrimos el recinto durante 1 hora y terminamos la visita subiendo a lo más alto de la torre del palacio. Las vistas son impresionantes y dan una idea de lo grande que es el lugar.

Monasterio del Palacio Dorado

Encontramos el monasterio mientras paseábamos con las bicicletas. En ese momento, no sabíamos muy bien qué era, pero decidimos entrar. Nos llamó muchísimo la atención la forma del lugar y la decoración de las paredes donde se podían ver distintas figuras talladas en la madera.

El monasterio solía formar parte del Palacio Real, pero al morir el rey en 1880, fue transformado en un monasterio. Es la única estructura de la zona que no fue dañada por los acontecimientos de nuestra historia y preserva tanto la forma como los materiales con los que se construyó en su momento. El monasterio nos ayuda a imaginarnos como era el Palacio Real antes de los bombardeos y los incendios ocurridos durante  la segunda guerra mundial.

Mandalay Hill

Después de almorzar, nos dirigimos hacia Mandalay Hill. Dejamos las bicis estacionadas y subimos hasta lo más alto de la montaña.

Una vez en la cima, unas escaleras mecánicas te suben aún más arriba,  donde está la pagoda, ubicada bien en lo alto de la montaña. Las vistas de la ciudad son impresionantes.

Nosotros fuimos al mediodía, justo después de almorzar. Hacía muchísimo calor y casi que no se podía pisar el suelo (el calzado se deja en la entrada) pero fue el momento perfecto ya que no había mucha gente y pudimos recorrer y apreciar la pagoda con calma.

Puente U Bein

Nuestro segundo día en Mandalay comenzó muy temprano. A las 5:00am nos encontramos con nuestro conductor y 20 minutos más tarde llegamos al Puente U Bein. 

Construido alrededor de 1850, el Puente U Bein es considerado el puente de madera más largo del mundo – casi 1,2 km. Hay dos imágenes típicas de Myanmar, una es el amanecer en Bagán con los globos aerostáticos de fondo, y la otra es la del Puente U Bein. Ver el amanecer en U Bein fue uno de los highlights de nuestro viaje. Cuando llegamos era aún de noche, y poco a poco fuimos viendo como más gente se paseaba por el puente.  Cuanto más luz había, más personas cruzaban de un lado al otro.

Durante la mayor parte del año, especialmente entre julio y septiembre, el río está muy alto y no se puede caminar por debajo del puente. Nosotros visitamos Myanmar en temporada seca, en el mes de abril. Por este motivo, pudimos bajar y ver el amanecer desde un punto envidiable, ya que teníamos el puente y el sol en la misma dirección. Durante los meses de río alto, se puede alquilar un barquito local y buscar el mejor punto para ver tanto el amanecer como el atardecer.

Estuvimos un poco más de 2 horas, completamente encantados con las vistas. Fue un momento mágico para nosotros, y el hecho de que fuimos al amanecer y no al atardecer (qué es cuando la mayoría de los viajeros va) fue una muy buena decisión.

Ya más entrada la mañana, decidimos continuar con nuestro día. Nuestra próxima parada fue la pagoda Mahamuni.

Pagoda Mahamuni 

La visita a la pagoda fue bastante interesante. Dentro de la pagoda, hay una estatua de bronce de Buda, que se encuentra en un pequeño cuarto al cual sólo los hombres pueden acceder. Como parte de la visita y muestra de devoción, los hombres pueden tocar la estatua y pegar un papel fino de oro, conocido como ‘gold leaf’. Esto es considerado un acto sagrado y de devoción máxima. Alrededor de todo Myanmar vimos este ritual, pero no lo vimos en otros países, por lo que nos pareció muy interesante.

Las mujeres sólo pueden acceder hasta la entrada de la pequeña habitación y pueden ver a la estatua desde las puertas ubicadas tanto al frente como a los lados.

Al llegar a la pagoda, un monje budista se nos acercó y con el motivo de practicar inglés con nosotros, nos contó la historia de la pagoda y nos mostró los alrededores. Era la primera vez en muchos años viviendo en Asia que esto nos pasaba. El monje fue muy amable y la verdad que todo lo que nos contó y compartió fue muy interesante. Una vez de vuelta al auto, nuestro conductor nos comentó que es normal y que los monjes buscan practicar inglés con los turistas, así que ¡no se sorprendan si esto les pasa a ustedes también!

Entonces, ¿ir o no ir a Mandalay? 

¡Absolutamente! Nuestro tiempo en Mandalay estuvo muy bien aprovechado, vimos todo lo que queríamos ver, y creemos que los 2 días que pasamos en la ciudad fueron suficientes. El amanecer en U Bein nos dejó boquiabiertos, las vistas desde Mandalay Hill fueron impresionantes y las distintas estructuras de la época monárquica sólo pueden encontrarse allí. Mandalay fue en su momento la capital de Myanmar y creemos que vale muchísimo la pena ir. Nosotros nos quedamos muy contentos y creemos que nuestro viaje no hubiera sido igual sin la parada en Mandalay.

Si ya decidiste que Myanmar es el próximo destino para tus vacaciones, ¡contáctanos para que empecemos a organizar tu viaje!

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