2 días en Rangún ¿Qué ver?

¡Finalmente llegó el día! Pasaportes y visados en mano, check-in online hecho, maletas preparadas: ya estábamos en camino hacia Myanmar.

Día 1

Llegamos a la ciudad de Rangún al mediodía, por lo que una vez tramitados los visados para entrar al país, nos encontramos con nuestro conductor y nos fuimos directos al hotel.

Nuestro plan era muy sencillo: llegar a Rangún temprano, almorzar y visitar la imponente y dorada pagoda Shwedagon, el lugar más sagrado para los budistas del país.

¡Importante!

Para entrar en la pagoda es necesario tener los hombros cubiertos y usar pantalones largos (musculosas, shorts y bermudas no son apropiados). El calzado tampoco está permitido. Por ese motivo, en la entrada de la pagoda te suelen dar una bolsita para que lo lleves todo de la mano. Sin embargo es recomendable llevar una bolsa de tela para evitar utilizar plásticos.

¿Cuál es el mejor momento para visitar pagoda Shwedagon?

Muchos recomiendan visitar la pagoda a primera hora del día, pero nosotros decidimos visitarla por la tarde,  justo cuando el sol comenzaba a caer. ¡Y qué buena decisión tomamos! La pagoda estaba completamente iluminada, las luces resaltaban su color dorado y lo que más nos gustó fue poder estar presentes en ese momento tan sagrado para los birmanos.

Miraras donde miraras, podías ver grupos de personas meditando, rezando, venerando la brillante estupa, qué según cuenta la leyenda, tiene ya más de 2.600 años de existencia.

Después de dar otra vuelta al complejo, decidimos irnos. Ya eran casi las 20:00 h y nos dirigimos hacia nuestra próxima parada o, mejor dicho, próximo objetivo: tomarnos una cerveza Myanmar bien fría. Sin saber adonde íbamos, encontramos un bar ubicado en la terraza de un edificio, desde donde se podía ver la gran pagoda Shwedagon iluminada y dorada a lo lejos. Disfrutamos de nuestras cervezas, las vistas, cenamos y nos volvimos al hotel.

Día 2

A la mañana siguiente decidimos subirnos al tren circular para conocer un poco los alrededores de Rangún. El tren duró tres horas, pero no nos sorprendió mucho. Nos habían comentado que estaba bien, pero tampoco nos pareció espectacular. De las tres horas que estuvimos a bordo del tren hubo un momento que consideramos impagable: al llegar al mercado, todos los birmanos comenzaron a subirse, a meter bolsas gigantes de verduras y frutas por la ventana (mejor dicho,  ¡a tirarlas por la ventana!) para luego intentar encontrar un sitio donde sentarse. De repente el vagón se convirtió en un lugar colorido, divertido y con unos olores a especias asiáticas deliciosas.

Una vez de regreso al centro, nos bajamos del tren y nos fuimos a almorzar. Nos pedimos unos curries birmanos, una ensalada típica de hojas de té (que se convirtió en nuestro plato preferido del país) y ya estábamos otra vez con energía para continuar nuestro día.

Esa misma tarde visitamos la pagoda Sule, que nos llamó muchísimo la atención, ya que era impresionante ver cómo semejante estructura estaba ubicada en el medio de la calle y en el centro de la ciudad. Según cuenta la leyenda, la pagoda Sule fue creada hace más de 2.600 años, un poco antes que la gran pagoda Shwedagon.

Si ya decidiste que Myanmar es el próximo destino para tus vacaciones, ¡contáctanos para que empecemos a organizar tu viaje!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>